Friday, April 11, 2014

UNIÓN CIVIL VERSUS EL DOGMA UNIVERSALISTA

El dogma o la unión civil
(Una mala lectura de la Biblia)

Por David Roca Basadre

El dogma supone que normas propias para un contexto determinado, en el que se han originado, son universales. Por eso, luego se imponen a la fuerza.

La polémica en torno a la unión civil entre personas del mismo sexo no solo es un caso de injerencia de creencias religiosos en las libertades de una sociedad laica, sino que los argumentos de los que se oponen no resisten la prueba de la razón, incluso recurriendo a la Biblia en la que dicen apoyarse.
Existe tan solo un texto bíblico que es explícito prohibiendo las relaciones entre personas del mismo sexo – Levítico 20, 13 – pero ese texto es parte de una serie de normas que Moisés proclama para impedir que el poco numeroso pueblo de Israel que dirigía prosiga su fuga hacia creencias vecinas que, como ha sido frecuente en muchos casos, practicaban rituales religiosos con actividades sexuales de ese tipo.
Cuando tales normas se imponen fuera del contexto en que han surgido, aparece el dogma que pretende erigirse como regla universal válida para todo lugar, momento y circunstancia, aparece la arbitrariedad como la que justificó, y hasta ahora sirve de coartada, para la destrucción de pueblos enteros por parte de las religiones denominadas del libro – judíos, cristianos, musulmanes – profundamente autoritarias, aunque se consideren a sí mismas como tolerantes o prediquen el amor. Y eso a pesar de la mejor voluntad de muchos de sus practicantes, precisamente por esa pretensión de universalidad.
Si uno recurriera a otros textos bíblicos como el de Lucas 12,7 donde dice que “aquel siervo [esclavo] que, habiendo conocido la voluntad de su amo ni puso en orden las cosas, ni se portó conforme a su señor, recibirá muchos azotes” o, la primera epístola de Pedro, a partir del versículo 18, donde dice “Vosotros, los esclavos, estad sumisos con todo temor a los amos, no tan solo a los buenos y apacibles, sino también a los de recia condición,…”, debiéramos suponer que la Biblia promueve la esclavitud, y que los creyentes deben defender tal práctica. Sabemos que no es así, aunque textos como estos hayan sostenido la argumentación de los esclavistas en otros tiempos.
La Biblia está conformada por varios libros con varios autores en diferentes momentos históricos, incluyendo a lo que se llama Nuevo Testamento correspondiente a la secta judaica de los cristianos, y con muchas contradicciones internas como suele ser en este tipo de literatura. Habría que decir que en tiempos anteriores a estos que vivimos, la exactitud histórica o numérica no quitaba el sueño a nadie.
Antes de la aparición de los Estados laicos la religión servía para confirmar las reglas de ordenamiento social que exigía la necesidad. Y es que este orden no suele ser gratuito, sino que corresponde a condicionantes de adaptación a los entornos naturales y sociales propios a cada grupo. O dicho de otra manera, solo sirven para el lugar y momento en que se conciben.

La espada del conquistador se justifica con la doctrina universalista, que está detrás suyo. Así - contra lo que predica - se impone a la fuerza porque para que su "verdad" se imponga el fin justifica los medios.

La imposición de normas ajenas por obra y necesidad de la conquista nos ha acostumbrado a aceptar que los mandatos religiosos son referencias de valor universal, y con el tiempo esto se ha trasladado a todo lo que nos rodea: así, la ligazón entre la verdad religiosa y las presuntas verdades económicas y sociales contemporáneas – llámese liberalismo, neoliberalismo, marxismo – es más estrecha de lo que se supone.  Y entonces, se sigue expulsando a pueblos enteros de sus tierras para meterles a balazos el progreso, es decir que los matan con amor, como hacen ahora los neoliberales y como hacía el estalinismo con la colectivización forzosa.
El hecho es que solo hay una lectura que nos puede sacar de dudas sobre temas como el que genera tanto debate estos días: la de la vida misma. Y allí nos encontramos con que todas las especies de mamíferos – para no mencionar otras categorías animales – tienen prácticas sexuales diversas, y no son pocos los casos en los que conviven como parejas del mismo género. El animal humano no puede ser diferente, y en verdad no lo ha sido, porque la persistencia en estas relaciones es longeva y no son pocos quienes – como San Agustín – dicen de la relación con su amigo más cercano que fue "lo más dulce que experimenté en toda mi vida".

Texto de San Agustín, Obispo de Hipona


[*] Artículo aparecido bajo el título “Mala lectura de la Biblia” en la revista “Hildebrandt en sus Trece” N° 197 del 11 de abril de 2014





                                          

Sunday, March 30, 2014

EL ANTISEMITISMO Y LA PAISANA JACINTA

La paisana y el antisemitismo *
Por David Roca Basadre




La persistencia con la que un canal de televisión sigue difundiendo – a pesar de todas las campañas en contra – un programa que caricaturiza a la mujer campesina andina con los estereotipos que el racismo habitual suele señalarla, es muy significativo. Parte de la indiferencia ante esos estereotipos infamantes, que finalmente no afectan a los promotores de esas emisiones televisivas ni a sus seres cercanos. Obviamente, una mujer andina no solo no es su prójimo, sino que les es ajena y lejana: por eso no les importa.
El antisemitismo en Europa creó para el judío la imagen de un hombre encorvado, de nariz larga y curva, mirada torva, sucio igualmente, avaro y mezquino, de rostro desagradable, que servía también para parodias y burlas y que, muy naturalmente, la mayoría de su tiempo consideraba que correspondía con la realidad de todos los judíos. Claro, los que reían no solo no eran judíos, sino que les era indiferente la suerte de los judíos.
Ese mismo occidental que rechaza al judío, y luego al musulmán, invade nuestro continente y primero discute si los pueblos originarios son humanos, trae africanos a los que trata como trata a los animales, y establece una rígida escala de castas donde el europeo es superior.

Ejemplos de bullying en redes usando personaje de la paisana Jacinta

El racismo, ya inventado, se patenta cuando deciden los invasores – causantes del primer holocausto de la humanidad al destruir naciones enteras en nuestro continente – que tal superioridad e inferioridad son hereditarias, genéticas. Y, como con el judío al que ya clasificaron, deciden que lo indígena – y lo africano – tienen tales características inamovibles que se reproducirán hasta el fin de los tiempos.
Cuando los que producen el programa de la paisana Jacinta – por lo demás, sin una pizca de humor – justifican su emisión porque a la gente le gusta y porque corresponde a cierta percepción sobre la mujer andina con la que es posible jugar, lo que hacen es promover que tal percepción se inmovilice y se confirme su inevitable reproducción.
Tal lógica, en tiempos de persecución judía en Europa, fortalecía la convicción antisemita de los perseguidores, los que – sin remordimiento alguno – decidieron sobre la vida de millones de ellos y cruelmente.
Esa es la responsabilidad de ese programa pseudo cómico: la afirmación entre los televidentes de una imagen de la mujer andina que la hace objeto de desprecio, maltrato y explotación. Imagen que permite que se le pague poco y se le explote cuando labora como doméstica, que se ignore lo que sufre o goza, que se permita que su pobreza subsidie lo que consumimos en las ciudades, que se le niegue voz cuando la pide y – en el colmo de la ignorancia – se haga escarnio de su hablar con acento el castellano, mientras se entiende bien que un gringo lo haga porque no es su idioma.
El desprecio al indígena, como el antisemitismo, no solo es expresión de ignorancia sobre el otro, sino de la ley del más fuerte, amoral y perversa.


* Artículo publicado en “Hildebrandt en sus Trece” N° 194 del 21 de marzo de 2014

Friday, February 14, 2014

DERECHA Y EXTREMA DERECHA DESCALIFICADAS ETICAMENTE

La derecha triste y egoísta
Por David Roca Basadre




El argumento de que incrementar sueldos a ministros y altos funcionarios – hasta montos que parecen un sueño a la mayoría de los peruanos – es bueno porque atrae a los mejores técnicos a la función pública, es muy revelador. Implica reconocer que para la derecha la función pública es un espacio de lucro como cualquiera, que el servicio hacia los electores no es la prioridad sino que tan solo se trata de hacer el trabajo con mérito para cobrar bien en consecuencia, que es necesario facilitar la puerta giratoria entre las grandes corporaciones y el Estado para que aquellos directivos que van a cualquier ministerio sigan disfrutando de sus ventajas mientras atienden los intereses de sus amos reales con tranquilidad.

Este es un tema de ética que va más allá de lo que es justo o injusto. Es la muestra clara de la inferioridad moral del capitalismo centrado solamente en el beneficio y la acumulación, aplastando valores que tradicionalmente se afirmaban para gobernar, incluso en la tradición occidental – que desoladoramente marqués, Mario Vargas Llosa define como superior sobre las “nativas y primitivas” entre nosotros – como cuando, por ejemplo, Aristóteles dice que la acción política es la suprema de las artes que “contribuye al bien común" y que el hombre virtuoso que a ella se dedica “sólo tiene por bienes los bienes absolutos”.

El sentido común liberal del alto precio para poder servir y que solo es bueno para ellos – no para los otros: maestros, policías, etc. – en un país donde el salario mínimo es de 750 miserables soles, donde se trabaja (si eres afortunado) diez horas diarias seis días por semana porque eso es lo que ofrece el dichoso mercado, donde la pobreza abunda y la desnutrición no desaparece, muestra la razón de la miseria.

Con la robótica mirada y anteojeras que portan, los liberales y neoliberales pueden señalarse a la cabeza como Abimael Guzmán en quien debieran mirarse y reconocerse: la hermandad es evidente. Basta leer al señor Bullard, a Althaus, a Álvarez Rodrich o la señora Palacios o tantos otros de todos los matices de la derecha hegemónica para darse cuenta que se trata de meter la realidad a patadas dentro de un esquema predecible que produce, sin vacilación, argumentos como este de los funcionarios que hay que pagar “competitivamente” para que sirvan en el Estado.

El individualismo que dispersa y desagrega a la comunidad de personas para volverlas caníbales y aislados servidores uno a uno del más fuerte, desprecia, critica y considera primitiva a la asociación de personas que mediante al apoyo mutuo construye entidades colectivas donde la primacía natural no existe y la democracia es efectiva. Y donde – salvo por causa de corrupción desde fuera – nadie se beneficia más que nadie. Y entonces los declara, por ello, “perros del hortelano” o salvajes o dice que no existen.

Ese contento se vendrá abajo, sin embargo. La crisis del agua que ya reduce cultivos en varias zonas del país, que se agazapa en una Amazonía fragilizada y una costa cada vez más sedienta – ¿qué pasará cuando terminen de descongelarse los nevados? – llevará al fortalecimiento de los naturales procesos asociativos que reconocen la interdependencia entre personas, con animales y flora y todo lo que nos rodea, y donde el egoísmo es penado como inmoral, absurdo y criminal.

¿En qué mundo viven los que nos gobiernan? Obviamente en la alfombra de los que realmente deciden en función de sus intereses. La derecha partidaria – PPC, Apra, Nacionalistas, Ppkausas, etc. – inexistente salvo para hacer campañas financiadas por sus patrocinadores banqueros, mineros, etc., y los opinólogos sonrientes, solo justifican como cacatúas la antinatural primacía de pocos sobre muchos en función de ventajas naturalizadas a fuerza de publicidad nefasta. Entre cerrar la playa para que no entren los otros y elevarse los sueldos porque dizque se lo merecen algunos, existe el parentesco de la exclusividad o la exclusión. Es la misma lógica destructiva de la solidaridad natural y necesaria que brota allí donde hay consciencia de su necesidad.

La distancia del prójimo es lo que permite creer que el servicio público es un privilegio para afortunados.  


Thursday, January 30, 2014

PRENSA QUE CALUMNIA, CAMPAÑA PARA DEBILITAR A DEFENSORES DE LAS FUENTES DE VIDA

Libertad para calumniar *
Por David Roca Basadre




Una orquestada campaña se desliza sinuosa para desarmar la resistencia de los pueblos afectados por actividades extractivas diversas, por grandes consorcios agroindustriales, y otras actividades en manos de corporaciones que buscan la total liberación de control para sus actividades.
Para ello, la alta concentración de los medios de mayor llegada a la población – y mayor avisaje privado y gubernamental – sirve como mecanismo para desinformar, mentir con descaro y crear la impresión de que es sentido común que sin minería o extracción de hidrocarburos no lograremos el bendito “desarrollo”.


Agresión contra pueblos indígenas en Amazonas. La fuerza pública al servicio de los poderosos

De ese falso supuesto se parte para iniciar una campaña de desprestigio contra las ONG que apoyan o asesoran a quienes defienden tierras, agua, aire; descalificar a los organismos defensores de los derechos humanos con medias verdades, luego de justificar la criminalización de la protesta; de proveer de licencia para matar a policías al servicio de las corporaciones y obviamente parcializadas con ellas; de desprestigiar a las rondas campesinas para limitar la capacidad de autodefensa de los pueblos. Concluyendo con la vieja tesis de la conspiración internacional que como ya no puede ser de “comunistas” financiados por el “oro de Moscú” que solían aparecer por todos lados, ahora se atribuye a  ecologistas extremistas que reciben cientos de miles de dólares hasta de modestas organizaciones de apoyo que ya quisieran disponer de esos recursos.


Secuencia de la agresión policial contra dirigente rondero Nicanor Alvarado. La policía que está a sueldo de las corporaciones tiene ahora permiso para matar

La desinformación al servicio de los grandes intereses no solo demuestra para qué se concentra la propiedad de los medios, sino que deja en claro que nada de esto es al azar. Que se ha planificado claramente una estrategia para impedir todo obstáculo al proceso privatizador. Que la dictadura del dinero necesita impedir que se difunda que hay una alternativa política diferente a la suya que nace de esas luchas por el agua y por la tierra y por el aire.
Esta campaña que recién se inicia debe ir creciendo hasta que el ya abusivo mote de “antimineros” se vaya transformando en la palabra “subversivos”. El afincamiento del prejuicio de que si no extraemos y exportamos no crecemos, va llevando peligrosamente a la idea – ya expresada muchas veces – de que quien se opone a esas actividades es una suerte de enemigo oculto. La mayor de las mentiras que atribuye violencia a lo que son movilizaciones pacíficas de no violencia activa, va por ese camino. Como el caso reciente de la acusación a rondas cajamarquinas de quemar una antena que estaba, en realidad, rodeada por efectivos de la DIROES y muy lejos del paso de los guardianes de las lagunas. Pero la calumnia queda y es incluso el centro de la argumentación de un editorial del diario El Comercio.


Medios parametrados en campaña contra defensores del agua, de la tierra, del aire

La campaña, además, pasa por sostener que la profecía autocumplida de no aplicabilidad de la ley de consulta previa – en realidad detenida en su aplicación por los mismos agentes de las corporaciones asentados en el Ministerio de Economía y el de Energía y Minas sobre todo – es prueba de que esta necesita ser reformulada. Somos muchos los que pensamos que esa ley debiera ser remplazada por la aplicación directa de lo que manda al respecto el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas, pero eso no va a interesar a quienes alegando que defienden este tratado, buscan más bien deslegitimarlo.


Los manifestantes actúan bajo los criterios de no violencia activa, y a cambio son reprimidos 
con violencia

Pues se trata de eliminar todo obstáculo a la depredación del territorio para continuar – como siempre – abasteciendo a las metrópolis en cuyo espejo se miran los privilegiados en nuestras tierras. En ese marco, ya les quedó claro que la democracia es un problema que les es necesario recortar, reducir, hasta que quede apenas la apariencia.
La unidad postiza frente al tema de La Haya promovida por esa prensa que calumnia en libertad – y que expropia también la idea de libertad para vaciarla de contenido – no puede ocultar que nada hay en común entre honestos hombres y mujeres que defienden sus fuentes de vida, y los señorones de la Sociedad de Minería y Petróleo o sus candidatos, como esos expresidentes salvados por sus amigos en los pasillos del Ministerio Público.

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* Artículo publicado en la revista "Hildebrandt en sus Trece" N° 187 del 31 de enero de 2014


Monday, September 09, 2013

LAS GUERRAS POR LOS RECURSOS DE LOS OTROS


Por David Roca Basadre


Desde 2011 Siria se debate en una guerra civil que cada día nos involucra más a todos. Luego de cruentas luchas entre una dictadura hereditaria cruel contra rebeldes que van desde moderados hasta los que influye Al-Qaeda, dispersos más que nada por sus clanes de origen, el uso de armas químicas parecen haber dado el pretexto esperado para que Estados Unidos decida invadir ese país.
Pero, ¿por qué Siria y no – por ejemplo – derrocar a los generales birmanos que asesinan y destruyen su pueblo persiguiendo a todos los opositores? ¿Por qué no Sudán, embarcado en una cruenta guerra con miles de muertos desde hace años y rico en petróleo?
El acceso o no a recursos naturales define las decisiones. Birmania está bajo cerrada influencia china y no hay mucho que interese por allí, mientras que los gobernantes árabes islámicos del Sudán del norte – opresores de cristianos y animistas negros del sur – hacen buenos negocios de armas, petróleo e inversiones con China, Estados Unidos, los países europeos y hasta Irán.
Siria es otra cosa. No solo comparte importantes reservas de gas natural y petróleo con Líbano, Israel y Chipre, sino que su territorio debería ser el paso obligado para el traslado de esas reservas desde Israel a los países occidentales; y siendo así, tiene un gobernante como Assad, firme enemigo de Israel, con abundante armamento propio y cercano a la influencia rusa que, como hace rato ha quedado claro, ha heredado la vocación geopolítica de la URSS.
Las intervenciones en Irak y en Libia demuestran que cuando de defender al acceso a recursos se trata, a los gobernantes occidentales no les tiembla la mano y, con los Estados Unidos a la cabeza, solo negocian de poder a poder. Será difícil ver un enfrentamiento con China por pretextos como los derechos humanos, cada vez más una apelación sin control. Assad no es un modelo de gobernante, pero ha inclinado la balanza de su política del lado que no agrada a los occidentales y sí está a su alcance, a pesar de los riesgos, atacar a ese país.
Para los pueblos latinoamericanos lo que ocurre en Siria debe ser una nueva lección de la que hay que obtener enseñanzas. El tema no pasa por que haya gobernantes con mayor o menor inclinación para la distribución interna de riqueza, sino por la obsecuencia o no a permanecer en el rol de abastecedor de recursos a los países occidentales, pero también a los cada vez más influyentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).
La presencia de los países occidentales y en particular de los Estados Unidos en territorio latinoamericano se acrecienta conforme pasan los años. Los sectores gobernantes de nuestros países, obsecuentes y serviles, en nombre del desarrollo ceden al saqueo de recursos minerales, de combustibles fósiles, agrícolas, marinos, agropecuarios, etc. para abastecer los mercados de consumo de los países que vienen a ofrecernos tecnología ajena y capital interesado.
Sudamérica, que es la región con mayor biodiversidad del planeta (además de contener, entre la cuenca amazónica y el acuífero guaraní, la mayor reserva de agua dulce del mundo), está ya hace tiempo invadida por presencia militar norteamericana, en Colombia, en el Perú, en Argentina, en Paraguay, en Brasil, etc., incluyendo bases-radar en la Antártida.
Las políticas antidroga que actualmente persisten en el Perú, y donde las medidas de erradicación de cultivos solo llevan, no tan paradójicamente, a un mayor incremento de zonas de cultivo de coca para el narcotráfico, son – salvo que nos creamos el cuento de los gringos tontos – el pretexto perfecto para una mayor presencia norteamericana en zonas particularmente importantes para el cuidado de reservas estratégicas que en nuestro territorio interesan a las grandes corporaciones, cuyos intereses cuida el poderoso país del norte.
Todas las medidas de los gobiernos peruanos recientes, como los paquetes proinversión, la defensa de las actividades extractivas  en desmedro de pueblos y territorio, la criminalización de la protesta, se puede y se debe leer con estos ojos.
 


Friday, June 28, 2013

LA JAULA DE LAS IDENTIDADES




Por David Roca Basadre

Solo hay un ser humano, aunque cambie de pigmentación y su cuerpo asuma formas y apariencias varias como resultado de la diversidad de necesidades adaptativas en los múltiples ecosistemas del planeta, o sus gustos varíen en función de sus particulares necesidades y posibilidades. La identidad básica de ser humano se define a partir de ello, y las múltiples variantes crean las diferencias.
El Occidente judeocristianizado, invasor del mundo, impuso su criterio, su fe, y trasladó así sus prejuicios agudizados con el paso de su historia europea, y luego – por sus propias necesidades – obligó a asumirlos como ley ratificada en el dogma religioso.  Inventó por ejemplo a las brujas – “la sacerdotisa de la naturaleza (…)  igual que a las Hadas, Buena Mujer o Bella dama” dice Jules Michelet – para perseguir y ajusticiar a las abnegadas mujeres que curaban a los pobres y también practicaban abortos en tiempos de pestes en esas tierras, y la consecuente escasez de población que tribute a los señores feudales – el principal, la Iglesia; por eso también agrandaron sus furias ante todo lo que impidiera la reproducción de las gentes, como las prácticas sexuales que no sirvieran para procrear.
Entonces, lo que son hábitos que se encuentran en todos los animales, en todas las sociedades, respondiendo su modulación a las mayores o menores necesidades de control demográfico – entre otras condiciones materiales – asumió monstruosa apariencia; luego, la norma religiosa se volvió laica, válida hasta para los liberales, comunistas, socialistas y todos los que reclamaban libertades. 
Llenos de ciencia nueva, los médicos del siglo XIX europeo se compadecieron de quienes preferían un cuerpo igual al suyo para el amor, y que por eso eran denigrados y perseguidos, y sentenciaron que se trataba de una enfermedad. Eran tiempos de análisis y clasificaciones e inventaron al homosexual. Con ojo de entomólogos, los extrajeron de la vida social, los enviaron al psiquiatra, luego también al psicoanalista, y comenzaron a encerrarlos en la celda de la tolerancia.
En los ‘60 del siglo XX vendrían los gays – como una revolución de la satisfacción de ser que estuvo bien para aquel momento; pero luego surgieron las historias de identidades diversas: transexuales, bisexuales, travestis, transgénero, etc.



Los racistas sudafricanos habían inventado una escala de clasificaciones raciales que llegaba hasta el absurdo: pocos saben que se podía ascender a blanco por decreto. Los nazis tan pro arios incorporaron a judíos de ojos azules, los que formaron feroces destacamentos de esa brutal experiencia política europea. He escuchado a desconcertados etnocaceristas tratando de definir lo que era cobrizo y lo que no lo era. De la misma manera que algunas personas que aman a otras de su propio género inventan “identidades” hasta el hartazgo, alienados por el estúpido cientificismo que desagrega y aísla, que interfiere con la música de la totalidad. Y entonces, agudizan el gueto.
Lo gay ha devenido en subcultura del contentamiento de algunos en el encierro, se contradice proponiendo salir del closet y hunde en el encierro absoluto, no es una posibilidad de vida con perspectiva social integradora. Al contrario: su militancia caricaturiza, margina; en su búsqueda de afirmación llega al autodenigramiento valiéndose de un humor siempre centrado en la burla de sí mismo. Y los adalides de las libertades – de derecha y de izquierda – deciden participar gustosos en la elevación de esa muralla que desde el otro lado elevan los mismos marginados.
No tiene que ser así. Debemos marchar a recuperar – como algunos pueblos indígenas aún entienden  – el sentido de totalidad, donde las necesidades reales se impongan, y no aquellas que crea la publicidad para los mercaderes del planeta. Así, cada cual elegirá su lecho y su canto y su momento, y en el silencio de una sana indiferencia definirá lo que es bueno para sí mismo.

                                                                               

Thursday, June 20, 2013

EL MIEDO A LOS NIÑOS


 

Por David Roca Basadre

La Convención de Naciones Unidas sobre Derechos del Niño dice que en “todas las medidas concernientes a los niños (…) una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño”, lo que la congresista Martha Chávez traduce como que “mientras más claros o restrictivos seamos en la existencia de normas, mejor”, y al parecer en la Comisión de Justicia del Congreso de la República a nadie se le movió un pelo cuando dijo esto.

El dictamen aprobado sobre Código de la Niñez y la Adolescencia – que es el nuevo nombre propuesto para el aún vigente Código de Niños, Niñas y Adolescentes – próximo a entrar al pleno para su debate, es el fiel reflejo del autoritarismo y los pavores propios de quienes suponen que es necesario un control histérico sobre cada espacio de la sociedad.

Se ha suprimido, por ejemplo, toda referencia a la inclusión de las mujeres en los derechos y beneficios de la norma, dejando de lado la necesidad de mencionar expresamente a las niñas sobre lo que el consenso internacional ya reconoce como una necesidad, para evitar los hábitos de exclusión frecuentes.

Se ha impuesto la restricción a la información, orientación y servicios de salud sexual y reproductiva que, de acuerdo con el dictamen, solo podría ser proporcionado por los padres y tutores a los adolescentes, eliminando toda posibilidad por parte del Estado para garantizar tales servicios y desapareciendo los programas de atención a todos los adolescentes mayores de catorce años.

El fanatismo religioso, el miedo al cuerpo, que subyace en estas propuestas, olvida que no se trata tan solo de atender luego de que ocurra un embarazo adolescente – para lo que, felizmente, los legisladores dejaron una línea interesada – sino de prevenir estas situaciones, además de las enfermedades de transmisión sexual en varones y mujeres, puesto que la actividad sexual, según todos los indicadores, se inicia en promedio a los catorce años en el Perú, e incluso antes en algunos lugares signados por la exclusión y el hacinamiento.

La manía de colocar en casi cada párrafo del dictamen aprobado la frase “este derecho será ejercido siempre bajo la supervisión y autorización de sus padres”, resta toda posibilidad de ejercicio de derechos a niños, niñas y adolescentes, yendo contra la Convención de Naciones Unidas que promueve el ejercicio de las libertades de los niños y niñas para, por ejemplo, expresar su opinión libremente en todos los asuntos que los afectan, “teniéndose debidamente en cuenta sus opiniones en función de la edad y madurez”. Los legisladores, indebidamente, distinguen entre el goce y el ejercicio de derechos, que es una distinción ficticia porque lo uno no va sin lo otro, como es obvio.

La coerción, además, se expresa claramente cuando a la norma que dice que “se prohíbe el uso de todo tipo de violencia física y psicológica, tortura u otras formas de trato degradantes, que generen secuelas que afecten el normal desarrollo del menor” se le agrega que “los padres son responsables de formar y corregir a sus hijos, partiendo de dicha premisa”, lo que nuevamente deja a la discreción de los padres o tutores jalar de las orejas, apalear o quemar con una plancha a sus hijos e hijas si al final asumen su responsabilidad. ¿Quién podrá decir qué es lo que deja secuelas o no? ¿El policía o el juez que probablemente hacen lo mismo en su casa? A esto los legisladores continúan llamándolo corrección moderada.

Se pretende pues legislar olvidando los entornos, las demandas sociales, la necesidad de abrir los espacios y los tiempos a los aprendizajes cada vez más proactivos, donde incluso hay tecnologías que liberan la vida social, imponiendo una norma totalmente regresiva al gusto de la señora Chávez, del no tan impoluto pero resueltamente reaccionario señor Chehade, de un cerrado señor Mulder que, en pared y con la complacencia y debilidad del moderado congresista Beingolea, están sometiendo a la votación del Congreso la propuesta más reaccionaria posible de norma sobre la infancia. Hay que impedirla.