Wednesday, April 27, 2016

ALIANZA FUJIMORISMO CON TERRORISMO

Alianza del fujimorismo con el terrorismo
David Roca Basadre


La alusión permanente al terrorismo de parte de Keiko Fujimori no solo es un componente de su estrategia electoral que busca generar temor e inseguridad para ganar adeptos bajo el escudo del padre victorioso, sino que es, además, un adelanto de lo que sería su gobierno. El fujimorismo viene, como lo anunciara Montesinos en sus tiempos, para quedarse al menos un par de décadas. Y para ello cuenta con ese terrible argumento, capaz de inmovilizar a millones de despistados que, por desgracia, hay entre tanto usuario de mala prensa.
Me atrevo a decir, con conocimiento de causa, que tan solo los que no leen o escuchan informaciones divulgadas por la gran prensa tienen real conciencia de las cosas. Y que el voto más consciente ha sido el voto sin radio limeña ni prensa escrita y que solo lee su realidad inmediata, la que le dice lo que es sin nadie que le machaque, contra toda razón, que su miseria es en realidad riqueza, y que ganar sueldos de hambre es lo mejor para la economía.
Pero hay algo más inquietante. Llama mucho la atención que el reciente ataque terrorista en Junín, en una zona del VRAEM ya pacificada, ocurriera justo cuando se estaba en el tramo final de la primera vuelta electoral.
Recapitulemos cosas. La famosa torta de cumpleaños que el dúo Fujimori – Montesinos, en el poder, enviara a Abimael Guzmán encarcelado, fue el sello del llamado Acuerdo de Paz, que permitió mejores condiciones carcelarias para Guzmán, pero también la liberación de muchos senderistas llamados a implementar ese acuerdo, al tiempo que se ponían al servicio de la dictadura. Esas negociaciones son las que deben haber marcado el inicio de una relación de mutua conveniencia.
Sabemos también que Fujimori, al mismo tiempo que prolongaba carcelerías y condiciones carcelarias a muchos sentenciados – pero también a miles de inculpados que luego se revelarían inocentes – concedió más de 500 indultos a sentenciados por terrorismo, y aceptó más de 2 mil casos de arrepentimiento de terroristas que eran liberados a sola firma.
Pero sabemos también que los remanentes de Sendero Luminoso, aparte el uso persistente de alguna jerga para guardar las formas, hace tiempo que perdieron de vista sus objetivos políticos y han devenido en sicarios del narcotráfico.
Recordemos ahora que las relaciones del fujimorismo con el narcotráfico son antiguas: todos tienen en mente los incidentes de los aviones de la FAP que, durante los años 90, llevaban droga al extranjero, amparados en resoluciones supremas – es decir firmadas por el entonces presidente Fujimori en persona – que impedían todo registro en ruta; y no una vez, sino varias veces. Sobre esto hay abundante documentación y testimonios. Pero además, absoluciones de oficiales implicados en esas actividades emitidas por sus superiores, o por jueces cercanos a la dictadura, e investigaciones cortadas por la fiscal Colán, que tan leales servicios prestó a ese régimen.

Secretos del dictador 
(montaje foto: Idl Reporteros)

Recordamos los dos narcobuques con más de 100 kilos de clorhidrato de cocaína, el uso de maquinaria del Estado para construir aeropuertos que denunciara el entonces capo Vaticano, además de sus testimonios sobre las estrechas relaciones con Vladimiro Montesinos, también ocultas por aquel poder judicial sumiso. 
Más recientemente, el cargamento de droga encontrado en un local de una fábrica perteneciente a Kenji Fujimori es otro interesante asunto que es bueno traer a la memoria.
El especialista en narcotráfico Jaime Antezana acaba de decir que hay al menos 18 congresistas del fujimorismo relacionados con el narcotráfico.
Para entender las cosas políticamente, recordemos ahora las negociaciones del general Fournier con los mandos senderistas en 1999, con la finalidad de lograr rendiciones – bajo condiciones favorables para los rendidos – en plena campaña reeleccionista del dictador Fujimori, a fin de causar un efecto que lo favoreciera.  
¿Especulamos? Lo hacemos sobre la base de indicios reales. La manipulación del terror a que recurre el fujimorismo – todos hemos visto el gesto recriminador, y claramente electorero de Keiko Fujimori, dirigiéndose al presidente Humala tras el atentado reciente – delata sin dudas la voluntad de hacer uso político del miedo, al más puro estilo fascista, para alcanzar sus fines. La probable mutua instrumentalización entre fujimoristas y senderistas – conjetura avalada por la historia de eventos relacionados con el narcotráfico por parte del fujimorismo, y de acuerdos reales entre ambos grupos – nos hacen temer una tenaza terrorista, de la extrema derecha y la extrema izquierda, que amenaza al pueblo peruano si escoge el retorno del partido de la dictadura. 

(Artículo aparecido en el N° 296 de la revista Hildebrandt en sus trece, del 22 de abril de 2016)


Wednesday, April 20, 2016

LA OPOSICIÓN ESTARÁ EN LA CALLE

La oposición estará en la calle
David Roca Basadre



El retorno brutal de la extrema derecha fujimorista a la hegemonía política, y de sus aliados cercanos, consolidan un proceso iniciado hace ya casi un cuarto de siglo. La presión popular por cambios reales, que tomen en cuenta a las mayorías de un país pleno de miserias escondidas con cifras maquilladas, mentirosas, ha sido tomada de rebote – como sabemos – mediante sucesivas traiciones.
Personajes como Humala, por nombrar al más farsante de todos, destruyeron la ilusión de las gentes, forjaron este país de descreídos que vota al azar y por caras o vientos, con resultados impredecibles, sin militancia, tan solo por estados de humor, o acaso por miedos. Que vuelven al monótono cotidiano, luego del estorbo de tener que votar.
La escuálida oposición del Frente Amplio, acaso aliada con Acción Popular, frente a una avasallante derecha y extrema derecha de más de un centenar de congresistas, no representa mayor ilusión en el Congreso. El fujimorismo y sus propios aliados, más bien necesitan de esa coartada para pasar sus criterios y proyectos, sus traiciones y remates y reventas de país.



Bien puede Kuczsynski ofrecer hojas de ruta, prometer programitas sociales, el cuidado del ambiente, tratar de enamorar a Gregorio Santos, decirle al Frente Amplio que tienen afinidades, para ganar la segunda vuelta. Iluso quien le crea. El proyecto de siempre no va a variar, no puede variar, porque la verdadera hoja de ruta ya está trazada desde hace tiempo y seguirá imperturbable, más allá de toda coyuntura. Podría no haber segunda vuelta, los dados ya están jugados hace años. Para los poderosos interesados, la única inquietud es como sortear estas eventualidades muy bien llamadas “juego democrático”, cada cierto número de años. Y así, continuar con la lógica de abastecimiento de recursos que las metrópolis necesitan, porque esa es la médula de todo.
A la izquierda le toca aprender de sí misma. En 1993, la misma izquierda – aunque tenga otros rostros – con el llamado Movimiento Democrático de Izquierda (MDI) sirvió de coartada para validar a la actual constitución neoliberal. Eran 4, además de otros números pequeños de otros grupos, que legitimaron a una aplastante mayoría fujimorista en su proyecto. Le cupo entonces, y hay que reconocerlo, a Acción Popular la actitud digna de no participar de esa farsa.
Hoy la izquierda, eventualmente con el virtual aliado acciopopulista, aparece como la única opción diversa a la aplastante mayoría de derecha y extrema derecha. Y de manera tajante, es la única oposición que podría manifestarse como radicalmente diferente. El triunfalismo que le hemos espectado estos días puede entenderse, porque de tener nada a tener veinte congresistas da para engolosinarse. Sin embargo, bueno es que pisen tierra: veinte frente a cien es, en verdad, lo mismo que nada.


Quizá haya un matiz leve que haga más llevable que esté Kuczsynski y no Fujimori en la presidencia, y supongo que hay que apostar por eso. Pero por lo que se refiere a una política de oposición real, significa exactamente el mismo adversario político. Al Frente Amplio le tocan dos opciones: la expresión de su alternativa en el Congreso, para lo que serán útiles los aliados; y la oposición desde la calle, desde el movimiento social al que puede y debe expresar no solo en el debate parlamentario – que será inútil la mayor parte de las veces – sino en la presión movilizadora que acapare los espacios, los tiempos, para volverlos poder real de persuasión, capacidad mayor de desenmascarar toda impostura.
Decidirse a jugar a la cocinita en un Congreso donde no tiene nada por qué ilusionarse, sería la peor apuesta de esa izquierda opositora. Porque lo que está comenzando en el gobierno es la nueva era del fujimorismo, y en ese mundo tenebroso las reglas se generan al gusto, las leyes se interpretan diversamente, los debates terminan cuando al dueño del micro le da la gana. Y ni las apariencias se guardan.

Entonces, la nueva era significa también que la oposición pasa resueltamente a la calle, al campo, a donde las mayorías estamos. Si la pequeña oposición congresal quiere acompañar, tanto mejor. Si opta por ser coartada del fujimorismo, habrá que pasarse sin ellos. Pero la resistencia no puede esperar a segundas vueltas. Comienza ya. 

(Texto aparecido el 15 de abril de 2016 en el N° 295 de la revista Hildebrandt en sus trece)

Sunday, April 03, 2016

SEÑORA NADA (¡que quiere ser presidenta!)

Señora Nada
Por David Roca Basadre



Escucho a José Chlimper, vocero fujimorista, preguntar en un programa de televisión por qué no debaten sus propuestas, y por qué hay ese antivoto tan activo contra ellos. Le respondo, aunque dudo que no lo sepa. Es que el fujimorismo es nada sin ese pasado. La señora Keiko Fujimori no pasaría de ser una señora más, si no fuera por la herencia que porta. No es muy inteligente, no dice nada particularmente interesante, no es culta, no ha trabajado nunca, no es histriónica, no tiene carisma, ni siquiera es chistosa. La señora Fujimori es una nada que existe porque su papá fue un dictador que dejó clientela. Pero también dejó rezagos de los recursos que uso para manipular a enormes sectores de población. Tiene, agregado a ello, visiblemente mucho dinero para hacer sus campañas.

Lo que se llevó la dictadura, lo que quieren volver a hacer con la Señora Nada

Vamos a decirlo con Jo-Marie Burt, quien reconoce que, además del clientelismo, hubo durante la dictadura fujimorista “el ejercicio autoritario del poder y la instrumentalización del miedo” al tiempo que se desplegaba “el poder del Estado con el fin de mantener a la sociedad civil desarticulada y fragmentada”.

El fujimontesinismo no ha muerto, vuelve la bestia disfrazada 

Esos factores, el miedo como instrumento de control social y una sociedad que ha perdido la capacidad de organizarse como lo hizo durante siglos – antes de Sendero Luminoso, y la debacle económica y corruptelas del primer alanismo –, permitieron a Fujimori fortalecerse en el poder agudizando más aún la desarticulación social. Pero también le posibilitaron inventar una narrativa histórica que lo sostuvo como héroe vencedor del terrorismo, y que aún hoy sostiene a sus herederos políticos.
Una gran masa de ciudadanos, desprotegidos ante aquella serie de sentidos comunes que propuso la dictadura, buscan en el fujimorismo garantías para esa seguridad que sienten amenazada. Los sucesivos gobiernos – presionados por sectores conservadores y una idea errada sobre la honorabilidad de las fuerzas armadas – se han encargado de estabilizar aquellos mitos.

Los criminales del grupo Colina, al servicio de la dictadura, pueden recuperar su libertad

Hace pocos días el congresista Héctor Becerril dijo que quienes marchan contra Keiko Fujimori son primos hermanos de terroristas. Aunque lo hayan excusado y refutado, nadie les cree: esa acusación expresa el alma del fujimorismo. Sin aquello no solo dejarían de ser, sino que se debilitaría su proyecto político. El fujimorismo no es una ideología – dicho esto por si faltaba decirlo – sino un estado de ánimo que, como toda pulsión irracional, no admite detractores.

Así actuaba la dictadura fujimorista, llamando "terrorista" a todo el que se le oponía para controlar todo

Luego, ya escriben algunas ideas, propuestas que no difunden, ni para el caso, importan. Pues finalmente, si gobernaran, harían lo mismo de siempre, precisamente porque es lo único que garantiza su continuidad: fortalecer a sectores de poder, impedir institucionalidad muy sólida que bloquee sus acciones, mantener la disfuncionalidad social bloqueando cualquier organización sindical y popular (a las buenas o a las malas) y – sobre todo – resucitar el miedo al terrorismo que aparecería en cada tímida protesta, en cada reclamo, en cada crítica que, inmediatamente, sería reprimida. Todo lo que ya adelantan en campaña.

El pueblo reaccionó con fuerza en la "Marcha de los cuatro suyos" y expulsó al dictador, criminal y ladrón: ¡Qué no vuelva!

Lo interesante es que al miedo al terrorismo con que el fujimorismo aglutina a sus seguidores, se opone con fuerza el miedo al fujimorismo; lo que explica, señor Chlimper, el enorme antivoto de su candidata. Es que, con parecido alivio al que vivimos cuando se fue apagando la demencia terrorista, fuimos millones los que lloramos de alegría, los que sentimos el fin de mil tensiones, cuando Alberto Fujimori dejó el poder y recobramos un gobierno que respetaba libertades. Porque así como vivimos con pavor el terrorismo de Sendero Luminoso, vivimos cargados de incertidumbres y temores durante la dictadura fujimorista.

Es por eso que la candidata Keiko no se toma el trabajo de plantear ni una sola idea debatible, no admite ni una entrevista cuestionadora, y cambia discurso a conveniencia. Solo sonríe y habla generalidades. Es la amabilidad engañosa y calculada de quienes saben que eso les basta. 

(Artículo publicado en la revista "Hildebrandt en sus trece")

Saturday, August 15, 2015

LA AGENDA INDÍGENA

LA AGENDA INDÍGENA
Por David Roca Basadre



Tres eventos de similar origen llaman nuestra atención. Por un lado la gran marcha indígena en el Ecuador contra el gobierno de Rafael Correa, en la que – además de oponerse a la reelección indefinida – le reclaman educación bilingüe intercultural, confrontan una ley de aguas, se oponen a la megaminería en defensa de sus territorios, como lo hacen entre nosotros los ronderos norteños, los pueblos indígenas de Cañaris, los awajún wampís, entre tantos pueblos en rebeldía contra esas actividades depredadoras. Por el otro, la presencia en Lima de dirigentes indígenas del Pastaza y Corrientes en Loreto que, con justicia, reclaman la remediación de daños causados durante cuarenta años de actividad petrolera, pero no piden que esta culmine, al contrario. A lo que sumamos la movilización de comunidades campesinas de La Oroya y trabajadores de Doe Run, que conviven con un ambiente malsano e insalubre, pero que se preocupan por la posibilidad de que la actividad minera pueda detenerse a falta de postor debido, afirman, a la rigidez de la legislación ambiental.
La cuestión indígena arranca de la posibilidad de su relación armoniosa con el entorno. Tiene sus raíces en la sostenibilidad de sus fuentes de vida”, escribiría José Carlos Mariátegui hoy en día, convencido de que la economía es tiranía en manos de un solo mercado, y más aún cuando ese mercado finge libertad mientras es interesadamente manipulado.
En este mundo que se ha ido estandarizando aceleradamente resulta complicado reconocer lo indígena como lo era en tiempos del Amauta – y me atrevería a decir que ni siquiera entre pueblos como los Mashco Piro, obligados a salir al mundo desde su aislamiento voluntario, quizá sea posible hacerlo.
Sin embargo, y en aparente contradicción, la afirmación en lo indígena, se extiende tanto por el mundo, y ello porque expresa lo más claro y rotundo de una necesaria afirmación en lo local ante el avasallamiento de la globalización.

 Achuar piden remediación, pero también que siga origen petrolero del mal

La dependencia de la actividad extractiva
Pero, ¿qué ocurre cuando hay pueblos que se han acostumbrado a depender de una actividad extractiva que, sin embargo, los destruye de a pocos como comunidad?
Cuando Vargas Llosa escribió “La utopía arcaica”, su ensayo sobre José María Arguedas, acertó al destacar que el mundo indígena tal como lo presentía Arguedas ya no era el mismo y que está atravesado por el acelerado proceso globalizador, pero acertó también, desde su punto de vista político, al confrontar y tratar de contradecir – algo que se siente apremiante en su texto – al más importante referente ideológico de la principal resistencia posible al avasallamiento de aquel Occidente al que Vargas Llosa defiende como referente universal. Pero acierta también cuando concede – casi de pasada, y como quien no quiere la cosa – que “muchos hombres han perdido las ilusiones que presentaban al desarrollo industrial como panacea para los males sociales, a la vez que descubrían que él podía significar contaminación, erosión de los suelos, envenenamiento de las aguas, desaparición de las especies. Por eso han surgido (…) los movimientos llamados ecologistas, (capaces de fundar) una nueva utopía ideológica colectivista (y que) los jóvenes que militan en esta cruzada pueden reivindicar a José María Arguedas, pues la utopía del autor de ‘Los ríos profundos’ es la suya.”
Los pueblos indígenas se encuentran efectivamente en un conflicto, que es histórico y propio de todo pueblo colonizado, entre afirmarse en sus raíces que están ancladas en el territorio que hay que defender, o la pérdida de su identidad que desaparece al mismo tiempo que el territorio del que formaban parte. Si hay alguien que tiene claro esto es Hernando de Soto que ladinamente plantea otorgar propiedad del subsuelo a las comunidades para acelerar el proceso de enajenación de la propia tierra y, por lo tanto, de la identidad, camino al consumismo estandarizado: la “ciudadanía global”. Que eso, entre nuestros pueblos, sea equivalente a extrema pobreza, ya no es de su incumbencia.

Dependencia de la minería en La Oroya, a pesar del mal

Luchas ecologistas
Las luchas de resistencia indígena, por eso, son luchas ecologistas. Y al contrario, cuando un pueblo indígena cede su territorio a la erosión definitiva e irreversible, no solo hipoteca su futuro, sino que pierde el alma.
Los pueblos del Pastaza y Corrientes que piden remediación ambiental sin exigir que termine la actividad petrolera, se enredan en una contradicción sin salida; las comunidades de La Oroya perpetúan una centenaria pobreza ahondada con la actividad minera. Son pueblos cautivos que si hubiera voluntad del Estado, encontrarían salidas.

Cualquier propuesta de gobierno que no considere lo trascendental de la agenda indígena, más allá de lo urbanizados que podamos estar, será producto de gentes que o no saben en qué país vivimos, o se empeñan en mantener el statu quo depredador. 

PERFIL DE PRESIDENTE

PERFIL DE PRESIDENTE
Por David Roca Basadre




La campaña electoral ha comenzado muy temprano. No hay ni siquiera que ocuparse mucho del señor Humala, que no se encuentra ni en cuidados intensivos porque el desenlace fatal es inevitable. Entonces, las encuestas se animan, tienen lectores. Pero, los punteros no lo son, sin embargo. Porque García, Keiko Fujimori, Kuscynski, Toledo y los otros no llegan a sumar la mitad de la intención de voto. Más del 50% no tiene candidato. Las cifras confirman aquello que la calle ya nos estaba diciendo.
Allí, la izquierda alcanza, junta y penando, el 1%. ¿Podría ser su momento electoral? En realidad, luego de la fugaz Izquierda Unida, no ha vuelto a tener una oportunidad real (Villarán fue un golpe de suerte, desperdiciado además), y no parece que volverá a tenerla. He allí un proyecto que no caló, y es mejor que se asuma de una vez.
Sin embargo, los debates reclamando la unidad de la izquierda no solo se suceden incansables, sino que incluso desde la derecha surgen comentarios desdeñosos que apuntalan el mito unitario.
Pensamos que hay un error de perspectiva. No se trata de unir aparatos que no representan más que a su militancia. No se trata de tener tal candidato o candidata joven, porque no es asunto de ponerle botox a una candidatura. Y aún menos se trata de reclamar apelativos, banderas, historias, cantos y sueños que ya tienen vencimiento en hermosos – eso sí – libros de Historia. No se trata, ni siquiera, de ser “de izquierda”.
Salir de la geografía derecha-izquierda en la que hemos crecido políticamente suena complicado, pareciera una brújula indesligable de la ruta, tan natural sentimos todo de esa manera. Resulta difícil no hablar en esos términos, lo acabamos de hacer. Y sin embargo…
Hay un planeta que debe ser administrado con cuidado en cada territorio por mínimo que sea, hay poderes fácticos que actúan como si el planeta fuera finito o solo fuera para unos pocos, hay poblaciones diversas que tienen demandas de justicia social que hay que atender sin afectar la sostenibilidad de las fuentes de vida, hay un proceso de cambio climático al que hay que adecuarse y adaptarse y mitigarlo en lo que sea posible. Y hay que hacer política con todo eso.
Asuntos como ir reduciendo las actividades extractivas, exportar menos para atender nuestras necesidades primero, desafiar a la globalización imperante, buscar equidad en la diversidad, justicia ecológica y social, no son “de izquierda”, son de sentido común, si se piensa en términos de comunidad. Y solo pueden ser desagradables para quienes han hecho del individualismo extremo y el egoísmo a ultranza su credo.  
Se trata de ser parte de la mayoría de la gente, se trata de entender sus demandas profundas, se trata de traducir esto en plan de gobierno y de saber comunicarlo de vuelta, en un circuito permanente e institucionalizado que constituya la verdadera democracia.
Encabezar un proceso así es algo que no tiene que ver con la edad sino con experiencia de vida. El soldado raso que fue Velasco, el dirigente campesino Hugo Blanco que logró esa gran votación en 1978, el abogado de estudio pobre y provinciano que fue Barrantes, no eran grandes oradores como el comediante García Pérez, lleno de poses y dramatizaciones, y que no puede ser referencia de nada. Eran personas sencillas, de inteligencia natural, con lenguaje cercano al de las mayorías, intuitivos en su percepción de la sensibilidad de la gente.
Ser buenos comunicadores en el Perú no es lo mismo que serlo en Occidente, las impostaciones al uso aburren y los espejismos del sistema se caen cuando – por ejemplo – se vuelve una tortura pagar las crecientes cuotas de la tarjeta de crédito. Por eso la gente común, la que piensa en política como algo lejano y con fechas precisas, espera a quien la entienda y se lo haga saber.

 El pueblo tiene su agenda prioritaria: hay que reconocerla

Los pueblos no son de izquierdas ni de derechas, solo tienen agenda que requiere soluciones, y fuentes de vida que valoran cada vez más, incluso en las urbes. Pero sobre todo, buscan confiar. Es que, a pesar de la demagogia y las hipocresías sucesivas, a pesar de la dictadura de los medios de comunicación persistentemente mentirosos, aún hay esperanza.
He allí el perfil del liderazgo que se espera. El carisma nace no de la pose o el verbo florido o la telegenia, sino de la cercanía, de quien puede leer el pensamiento de cada cual, porque es parte de esas mayorías, las ama y se nota.


(Artículo publicado en la revista “Hildebrandt en sus trece” N° 260 del 1° de agosto de 2015)

GLOBALIZACIÓN ES COLONIALISMO

GLOBALIZACIÓN ES COLONIALISMO
Por David Roca Basadre



Quizá la mejor lección que nos deja el asunto griego  es que pone en total evidencia lo que muchos ya sabíamos: que ya no existen Estados nacionales independientes, y que lo que hay son inmensos poderes fácticos, conglomerados de producción y comercio internacional y grandes finanzas que son los que, mediante Estados gendarme u organismos financieros ad hoc, deciden el destino del planeta. Todo lo demás es cuento. La humillación de Tsipras ha sido elocuente, y el abrumador no de los griegos en el referéndum – con todo lo democrático que pudo ser – no logró nada ante la pistola en la cabeza con la que, según dijo el primer ministro griego, le obligaron a aceptar terribles condiciones a fin de poder recibir un nuevo préstamo de rescate.

La globalización en marcha

Poco importa que los antecesores de la derecha y los socialistas de PASOK hubieran pactado créditos impagables y que, además, los hubieran gastado en un imposible Estado de bienestar, en subsidios, sinecuras, ventajas para unos cuantos, y armamento; y que lo hubieran hecho con la complacencia de los acreedores. Grecia debía asumir, sí o sí, esa deuda que la condena a décadas de sumisión ante la gran banca alemana, sobre todo, y en lo inmediato a un control estricto de sus gastos por parte del Banco Europeo y el FMI.
El presidente Humala en Madrid, al presentarnos como modelo de comportamiento ante organismos de ese tipo y los países que los representan – al tiempo que con feroz hipocresía se declara “de izquierda progresista” – afirmó sin vergüenza alguna que “la macroeconomía no es un tema ideológico”. Lo que equivale, desde su esquina, a decir que asuntos como la humillación griega son lo correcto y que si se diera el caso, él aceptaría todo aquello para el Perú. Y sin necesidad de pistola en la cabeza.  
Lo que sorprende es que nuestras izquierdas nativas no saquen lecciones de este incidente. La globalización impuesta tiene leyes que poco a poco ajustan más el torniquete y nos obligan a cada vez mayores concesiones en un mercado en el que poco nos favorece. No solo de parte de los tradicionales acopiadores de materias primas europeos y norteamericano, sino que además de la avasallante presencia china que hasta nos pone tren hacia Brasil con ruta que ellos definen. Y no para que los peruanos podamos ir al Carnaval de Río, precisamente. Lo que es deuda para los griegos, son exportaciones (tributos) para nosotros.

Así estamos...

A la izquierda se le pasa el tren
Un gran movimiento mundial se levanta, desde los científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, hasta incluso recientemente el Papa, pasando por activistas y colectivos ciudadanos, señalando que todo ello conlleva a una crisis global del sistema establecido de producción y consumo, y el consiguiente cambio climático. Todo está relacionado. Y que eso es solo superficialmente un tema de mercados y bolsas, porque fundamentalmente es una mala relación con la Madre Tierra, Gea, la Pachamama, con las fuentes de vida que nos nutren y que malgastamos suponiendo equivocadamente su infinitud.
Y ese gran movimiento mundial se concreta más claramente aún en movilizaciones sociales que, ante la desmesura de los crecimientos económicos actuales (a pesar de las crisis pasajeras), se multiplican respondiendo a la multiplicación de los emprendimientos que invaden valles, ríos, bosques, mares para atender las demandas exageradas de consumo que permiten esos crecimientos.
En suma, mientras que las izquierdas debaten sobre fórmulas electorales que reúnan a siglas y nombres, el movimiento social contestatario vigente, al que debieran acompañar, se les pasa de largo. O, en el mejor de los casos, lo identifican al interior de esquemas teóricos clásicos que no permiten entender la trascendencia de la suma de resistencias locales que se oponen a la globalización vigente e impuesta. Y no pueden entender que esos movimientos sociales – rurales y urbanos – son vanguardia de un rediseño de la vida que está haciendo su camino.

Los pueblos se movilizan contra la globalización

No es solo luchar contra el daño por tales actividades extractivas, es al mismo tiempo plantear el decrecimiento de los mercados de las sociedades que nos engullen, y es descentralización productiva y prioridad para la producción y el consumo local. Es otro crecimiento, no el que nos obliga a aceptar genuflexos lo que dispongan los caprichos de mercados ajenos. La lucha principal, amigos de las izquierdas, es por dejar de ser colonias.


(Artículo publicado en la revista “Hildebrandt en sus trece” N° 261 del 7 de agosto de 2015)

EDUCANDO PARA INTERESES AJENOS - Balance de la educación en tiempos de Humala

EDUCANDO PARA INTERESES AJENOS (*)
Por David Roca Basadre




Algunos pocos logros puede mostrar el gobierno del señor Humala en el sector educación. Podemos mencionar Beca 18 que, aunque de alcance apenas para la vitrina, señala una vía. La ampliación de las horas de estudio en algunas instituciones educativas, y la mejora del programa de alimentación escolar Qalli Warma. También un ligero aumento en las remuneraciones de los docentes. Con toda sinceridad, deja uno de contar. Ello a pesar del incremento del presupuesto en el último año – recién – de 0.5% (S/. 6 421 millones más que en 2011), que en realidad fue lo ofrecido para el primer año en el plan de gobierno que permitió ganar tantos votos al candidato Humala. Incremento presupuestal que ha llegado, además, cuando hay un ministro del Banco Mundial, lo que no es casualidad. Aunque el presupuesto, 3.2% del PBI, sigue siendo uno de los más bajos en Latinoamérica.

El Banco Mundial decide
De las piezas que faltaba encajar en el tramado que nos lleva de cabeza hacia la “ciudadanía global”, el Ministerio de Educación estaba esperando a alguien de la confianza del MEF. La ministra Patricia Salas, a pesar de que hizo bien su tarea para el Banco Mundial rebajando la importancia de áreas como educación bilingüe intercultural (que trató inicialmente de potenciar, pero sin recursos), educación comunitaria, educación ambiental, educación para jóvenes y adultos, educación para niños con necesidades educativas especiales, tutoría, al parecer no era del cogollo. Saavedra sí lo es, viene directo de allí.
Ya con más recursos, el tema es en qué se gastan. Y las prioridades son claras para un ministro al que no se puede llamar ineficaz, sino que hay que cuestionarle hacia dónde conduce su eficacia. El tema es político.
Desde tiempos de García Pérez, cuando creó el colegio para élites Presidente de la República en Huachipa, se marcó una tendencia hacia el apartheid educativo que con el gobierno de Humala se ha ampliado con los llamados Colegios de Alto Rendimiento (COAR), destinados a un mínimo porcentaje de escolares que, de tal manera, reciben una educación de alta calidad, en centros educativos bien dotados, con profesores mejor pagados que en el resto de las escuelas públicas. Un director de COAR gana alrededor de 8 mil soles versus los 5 mil soles que percibe el director mejor pagado de la mayoría de instituciones educativas; y frente a los 1500 soles de un maestro nombrado de cualquier colegio – ni que hablar de los míseros 1200 soles de un maestro contratado – brillan los 4500 soles de un docente de COAR. Y los instrumentos para los aprendizajes son variados, incluyendo laboratorios de todo tipo, tecnología de buen nivel. Por lo demás, los docentes en los COAR no son educadores sino que provienen de diversas profesiones, despreciando olímpicamente a los maestros que el mismo Estado forma. Es decir que al contrario de buscar la calidad educativa para todos, se opta por dársela a tan solo unos pocos y esto se hace sobre la base, exclusivamente, de sus habilidades para el aprendizaje de materias, más no de aspectos formativos más integrales que faltan en todo el proyecto educativo en marcha.


Educación bilingüe intercultural al servicio de la globalización

Enfoque doctrinero para pueblos indígenas
Esta tendencia al servicio de un proyecto ajeno, se nota claramente en la educación bilingüe intercultural. Es consenso que los aprendizajes se dan de mejor manera en la lengua materna. Por eso es que, habiendo tantas lenguas nativas en nuestro país, se concibe esta modalidad que prioriza la enseñanza y aprendizaje de esta manera, Sin embargo, ella existe tan solo en inicial y primaria, y desaparece en secundaria. ¿Por qué? Es lo que podríamos llamar el enfoque doctrinero. Los curas durante la conquista, y en décadas no tan lejanas instituciones como el Instituto Lingüístico de Verano, aprendían las lenguas nativas y las usaban para transmitir sus ideologías, para adoctrinar, lo que implicaba incitar a asumir modos y usos extraños como ideales, propiciando el desarraigo. Es similar, una vez que los niños y niñas ya tienen los rudimentos básicos para asumir el sistema que plantea la globalización, no interesa más la lengua nativa: vamos al inglés. Asuntos como la identidad comunitaria, la cultura, la afirmación en la tierra, el cuidado de los ecosistemas, carecen de relevancia. Y no se incide en ellos.
Más bien, como ya dijimos, la educación comunitaria ha desaparecido y la educación ambiental ha sido finalmente incorporada por presión social, pero relegada al rango de trasversal que, como todos saben en el sector, es condenarla a nada.
El salario de los maestros ha sido objeto del interés del ministro Saavedra, pero no se ha alterado el piso de 1200 soles para los que ingresan, y más bien ha establecido, vía la llamada meritocracia, hasta ocho niveles para los profesores nombrados. El problema es que cada año se incrementa más la cantidad de docentes contratados – 27% en 2015 – que son los peor pagados a pesar de que realizan exactamente el mismo trabajo que los nombrados, lo que es notoriamente injusto.

Ni educación ambiental ni comunitaria: la ciudadanía global para desaparecer raíces

Utilitarismo para la “ciudadanía global”
La carrera en el magisterio, además y con la complicidad de los dirigentes del sindicato, se basa en el cumplimiento de tareas denominadas rutas de aprendizaje, que son estrictamente evaluadas. El docente – que debería ser sobre todo profundamente creativo en el aula – es reducido a una especie de subprofesional que tan solo se preocupa de incrementar sus ingresos. Incluso, se ha establecido el llamado “bono-escuela” destinado a los docentes cuyos alumnos de 2do grado – nivel en que se toman las pruebas – logren los mejores resultados en las evaluaciones censales o para la prueba PISA, lo que – como es obvio suponer – lleva a estos docentes a capacitar en técnicas para responder esas pruebas que son en lenguaje y matemáticas. Con lo que, además, los resultados de tales exámenes no serán de fiar.
La lógica que preside todo esto es la de promover habilidades útiles para las necesidades del proyecto de ciudadanía global que plantea la estandarización del mercado como gran decidor, y para ello bastan los aprendizajes afines a esto. Por otro lado, la asesoría del Banco Mundial para ese proceso no es gratuita, y a pesar de contar el Estado con recursos en caja, recurre a préstamos obligatorios bastante onerosos del BM, y que nos comprometen a futuro.


Contrastes del apartheid educativo

Gestionando para los privados
Habría que agregar que el MINEDU ha priorizado la mejora y construcción de colegios – que sí es una necesidad – por mecanismos como la Alianza Público-Privada (APP) y Obras por Impuestos (OxI), con lo que el 62% del incremento presupuestal público del 2015 ha ido a manos privadas. Y así, vía el sector educación, el Estado se ha dedicado a subsidiar a empresarios de la CONFIEP que desde hace tiempo reclama esto. La CONFIEP está así servida.
También en educación el presidente Humala deja hacer a los que hipotecan la patria.

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(*) Este texto ha sido posible en mucho, gracias al apoyo de Sigfredo Chiroque, director del Instituto de Pedagogía Popular

Sunday, July 12, 2015

EL TPP A REFERÉNDUM

EL TPP A REFERÉNDUM
Por David Roca Basadre



El Perú, junto a otros 11 países, se encuentra enfrascado en negociaciones para un acuerdo comercial denominado Acuerdo De Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), donde se amplían los tratados de libre comercio ya activos con varios de esos países – como Estados Unidos – y se agregan otros cinco más.
Las negociaciones sobre este tratado, a pesar de lo que afirma una amodorrada página que el MINCETUR despliega, son totalmente secretas. La misma página del MINCETUR se contradice: “Los textos se encontrarán disponibles de manera inmediata después del cierre de las negociaciones.”  A confesión de parte, relevo de pruebas.

Negocian a nuestras espaldas... ¿es justo?

Si no fuera por Julian Assange y su Wikileaks – héroe moderno como pocos – no sabríamos que las posibles mermas a nuestros derechos colectivos e individuales pueden obstaculizar el acceso a medicamentos ampliando patentes y encareciéndolos, pueden reprimir nuestra posibilidad de acceder a muchas creaciones culturales, generar obstáculos a los derechos de los consumidores en beneficio de las trasnacionales, limitar las posibilidades ahora abiertas al acceso a productos que se distribuyen en internet, proteger la inversión extranjera otorgando mayores derechos a los inversionistas extranjeros que a los nacionales. Asimismo, profundizaría la desregulación de los servicios financieros, la privatización de los servicios públicos, agudizaría el debilitamiento de las cautelas ambientales que facilitarían la depredación de las fuentes de vida para saquear materias primas, amenazaría la producción nacional de alimentos invadida por productos y semillas ajenos – con el consiguiente daño al entorno y la seguridad alimentaria. No hay que agregar que ello significa proseguir con la agresión a comunidades campesinas e indígenas, lo que ya es política oficial.

La salud de las mayorías quedaría comprometida con patentes 
de medicinas eternas

El TPP, por otro lado, cuestiona la viabilidad de los procesos de integración regional con los países vecinos que, bien encaminados, son un soporte mucho más sólido para avanzar en procesos sustentables de desarrollo, debido a razones naturales de complementariedad ecológica y obvias posibilidades comunicacionales.
Los antecedentes sobre estos tratados de libre comercio no son los mejores. La reciente noticia de un 40% de empresarios textileros de Gamarra en quiebra por causa del TLC con China – país al que se le permite vendernos productos con dumping (subsidiados) y donde se abarata terriblemente a la mano de obra – no permite tener confianza en que las élites dirigenciales peruanas vayan a negociar algo favorable para todos.


El acceso a productos de Internet estaría restringido

Con esos TLC seguimos siendo país exportador de materias primas y ávidos compradores de productos manufacturados y producción intelectual ajena. Y sin embargo, se insiste en describir estos acuerdos como ventajosos. Assange dice que “es un error pensar que el TPP es un solo tratado. En realidad son tres mega-tratados conjuntos: el TiSA (un tratado de comercio de servicios entre 24 países), el TPP y el TTIP (con la Unión Europea), que constituyen estratégicamente un gran tratado unificado, dividiendo el mundo entre este y oeste. Este ‘Gran Tratado’ es descrito por el Pentágono como el núcleo económico del plan de los militares de Estados Unidos para confrontar a Asia. (…) y se elabora con completo secretismo, porque junto a sus no debatidas ambiciones estratégicas, pone también en marcha una agresiva y nueva forma de corporativismo transnacional con muy poco apoyo entre las poblaciones.”
La deuda que hemos adquirido con la repugnante empresa Doe Run, que, a pesar de contaminar y matar, nos gana un juicio en tribunales extranjeros a los que nos hemos debido someter gracias al TLC firmado con Estados Unidos, da una medida de lo que significan estos tratados.
Con el TPP habría incluso más pérdida de soberanía, y el peligro de mayor sometimiento a las trasnacionales, que – y esto hay que decirlo – ellas sí tienen acceso a lo que se discute y dan sus puntos de vista (en beneficio propio, claro).

¡Debemos decidir libremente si queremos o no ese acuerdo 
comercial TPP!

Es hora de asumir lo que hemos aprendido del ejemplo griego. Ante la presión de organismos externos poderosos, el gobierno de Grecia apeló a su población y esta ha fortalecido la posición de sus dirigentes patriotas. Nosotros, sin dirigentes patriotas, debemos presionar movilizándonos para lograr que nos consulten sobre ese acuerdo, mediante un referéndum. Es hora de decir con voz potente que no puede haber firma del TPP sin aprobación de la población, debidamente informada. Y que el pueblo decida.


(Artículo publicado en la revista “Hildebrandt en sus trece” N° 258, del 10 de julio de 2015)

Friday, July 10, 2015

PEZUÑAS DE LA BESTIA

PEZUÑAS
Por David Roca Basadre

Montesinos y Hermoza Ríos

En los tiempos en que las izquierdas tradicionales se aupaban con Humala, ciegas de toda ceguera – como hasta ahora – Francisco Soberón Garrido, entonces director de la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH) no dudaba en manifestar su desaprobación y la de su institución ante esa alianza que promovía la candidatura del capitán Carlos, sospechoso de asesinato en Madre Mía. Otros organismos de derechos humanos, como IDL y la misma Coordinadora Nacional de Derechos Humanos acompañaban esas denuncias.
APRODEH mantiene vigente la investigación de esos hechos por un delito de violación de derechos humanos, imprescriptible, y no va a cejar en ese empeño. Lo acaba de declarar la doctora Gloria Cano, abogada de esa institución.
Se entiende entonces que Ollanta Humala declare que no cubrirá los costos de la parte demandante ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), es decir APRODEH, tras el fallo que manda reabrir investigación por el ajusticiamiento a un terrorista ya rendido a manos de los llamados “gallinazos”, infiltrados por Montesinos entre los soldados del Comando de rescate Chavín de Huántar, en la embajada del Japón.


Francisco Soberón, ex presidente de APRODEH

Que al congresista fujimorista Aguinaga – ministro de las esterilizaciones forzadas, a las que denominó parte de la “política sectorial de salud” – le dé rabieta este fallo, está dentro de lo previsible; puede el señor gritar a su gusto que eso no le importará a nadie con algo de decencia.
Pero ocurre que ahora Aguinaga es aliado en su molestia no solo del capitán Carlos sino también del vargallosista ministro Cateriano, y de toda la plana mayor del gobierno, para quienes es obligatorio insistir en la farsa de hacer pasar como inculpados a todos los integrantes del comando y no, como es en realidad, tan solo a los enviados por los delincuentes Fujimori y Montesinos. Y entonces contraatacan con esta amenaza de investigación al diplomático japonés Ogura y a los policías que testimoniaron del ajusticiamiento de un rendido.
¡Al diablo los terroristas y sus métodos y barbaridades! Pero se trata de no ser como ellos, precisamente. ¿Por qué no se quiere asumir esto? La complicidad entre fujimoristas, apristas y humalistas por el rabo de paja común es obvia, pero hay más. Hay otros cómplices, también.
Los muy solapeados acciopopulistas, en cuyo gobierno ’80-’85 se cometieron las peores violaciones de derechos humanos, sobre todo al mando del general Clemente Noel hoy denuncian también el fallo de la CIDH que pide se reabra la investigación porque, dicen, afecta “la moral de las fuerzas armadas”.
¿Qué ocurre? Por encima de todo lo que pueda decirse, es la alianza tendida entre un frente económico, para defender a toda costa el sistema impuesto por la dictadura, que requiere del respaldo del sector que hoy predomina en las fuerzas armadas. La corrupción que es consustancial al sistema, tiñe de mayor complicidad esos lazos.


Políticos de la derecha: todos  defienden lo mismo

Este frente económico – implícito y, en algunos casos, explícito – demuestra con este caso, a su vez, la fragilidad de las convicciones sobre derechos humanos cuando se trata de proteger intereses, el sistema que los nutre. Y entonces, no hay mayor diferencia entre Martha Chávez, Víctor Andrés García Belaúnde, Ollanta Humala, Alan García, Ántero Flores, etc. Y entonces, movida por la desesperación, una forzada identificación de la patria con imágenes desligadas del territorio y de la gente – que llama traidor al indígena y al campesino que defienden sus fuentes de vida, y héroes a los cómplices de Montesinos (enlodando, de paso, a todo el Comando Chavín de Huantar) – arremete con todo el vigor de la bestia inmunda, oculta pero siempre lista para soltar el zarpazo feroz de sus hediondas pezuñas.
Abimael Guzmán y Alberto Fujimori son hermanos gemelos, pero en el intervalo de horror a horror, está ese tejido de iguales, notorios y no tan notorios, pero que saben mirar de costado cuando entienden que les conviene. Y ahora les conviene proteger a los implicados en este hecho, porque no es conveniente mover el piso en tema que agite a tanta consciencia intranquila.
Y así, la doctora Denise Ledgard, directora del Lugar de la Memoria, debe decir, resignada, que allí “en ningún momento vamos a decir qué se hizo bien o qué se hizo mal”. Y que “el LUM no está a la búsqueda de la verdad”.
El círculo está cerrado.


(Artículo publicado en la revista Hildebrandt en sus trece, N° 257, del 3 de julio de 2015)